Me pregunto cómo habría sido la filosofía cartesiana si hubiera nacido en el siglo XXI.
Lo que propone acerca de la dificultad de diferenciar entre sueño y vigilia
cobra más sentido en el contexto de la realidad virtual, e incluso lo del genio
maligno. No obstante, las inteligencias artificiales proponen un importante
problema para sus ideas ya que, en cierto modo, los humanos somos “genios
malignos” para las máquinas que creamos. Nos inventamos situaciones para ver
cómo actuarían, sin que ellas sean conscientes de todo es falso. Sin embargo,
si Dios es bondadoso, ¿por qué entonces nos permite manipularlas de tal manera?
¿En qué se basaría para afirmar que no somos inteligencias artificiales en una
gigantesca simulación?
Finalmente, los últimos avances científicos muestran la falsedad del
mecanicismo, ya que algunos animales muestran autonomía a la hora de tomar
decisiones, a veces, incluso, haciendo muestras de empatía.